Hipnosis

QUE ES LA HIPNOSIS

 

 

 

Existe tanta literatura como controversia, mitificación y desconocimiento de lo que es Hipnosis. El término acuñado por el médico escocés James Braid (1795-1860) hace referencia a un estado mental semejante al onírico aunque no equivalente. En efecto, si bien tenemos la imagen del “hipnotizador” ordenando al sujeto “quedarse profundamente dormido”, esto no es así como lo veremos más adelante.

Contrariamente a lo que muchos creen, el estado hipnótico (“trance”) es un fenómeno tan natural que un individuo lo experimenta al menos dos veces al día: en el momento en que está por quedarse dormido y cuando está despertándose.

Hay otras situaciones en las que se produce naturalmente este estado: cuando una persona está “en la luna” con su atención totalmente focalizada en una cadena de pensamientos, en una especie de ensueño donde se aparta momentáneamente de la realidad circundante y hasta de ciertas sensaciones físicas; en el éxtasis de un encuentro amoroso; en experiencias religiosas o de meditación; cuando ve la televisión; cuando se abstrae de tal forma mientras conduce su auto en una carretera que no recuerda el último tramo que hizo, etc.

Existen pruebas de que este fenómeno ha sido conocido y usado desde la antigüedad en Egitpo y Grecia, con fines religiosos, terapéuticos y hasta “paranormales” (adivinación por ejemplo). Desde el infructuoso intento de Franz Anton Mesmer (1734-1815) de obtener en Francia el reconocimiento de la Medicina ortodoxa a su teoría del “magnetismo animal” hasta la actualidad, la Hipnosis recorrió un largo camino en el que ganó tanto adeptos como escépticos.

Felizmente los primeros superaron a los segundos en las últimas décadas, en especial luego de los aportes del psiquiatra estadounidense Milton H. Erickson (1901-1980) y una serie de avances en paradigmas científicos que vienen avalando cada vez más los fundamentos y mecanismos operativos de la Hipnosis.

Es importante destacar lo que HIPNOSIS NO ES, especialmente cuando es usada en un marco pedagógico o como un instrumento de apoyo a tratamientos médicos:

  1. Pérdida de la consciencia y el control por parte del sujeto en “trance”. El operador (hipnotizador) usa a veces el comando “dormir” para evocar en el sujeto un estado de relajación física y mental similar al sueño. Pero un sujeto totalmente dormido no escucharía y no podría responder al operador. Si bien es cierto que el objetivo del “trance” (un estado subjetivo que cada individuo lo experimenta de diferente manera) es reducir el “aparato” crítico y analítico de la mente consciente, el sujeto está en control de su situación y puede regresar por sí mismo al estado de vigilia normal si no se siente cómodo.

  2. Renuncia a la voluntad personal y entrega “total” al hipnotizador. Es tan necesaria la decisión voluntaria del sujeto de entrar en “trance” que muchos autores creen conveniente definir al fenómeno como “auto-hipnosis”.  Otros simplemente sostienen que la “hipnosis” no existe. Lo cierto es que el hipnotizado está siempre en condiciones de tomar decisiones y especialmente rechazar aquellas ideas, órdenes o sugerencias del hipnotizador que entran en conflicto con sus valores o principios morales o que puedan representar un potencial riesgo.

  3. Un estado en que se pueden revelar secretos. El hipnotizado se da cuenta de todo lo que pasa y todo su sistema de autoprotección está funcionando y bien alerta. En consecuencia no dirá nada que pueda poner en peligro sus intereses personales ni revelará hechos que representen una situación de conflicto personal.

  4. Un estado del que “nunca” se pueda salir. El “trance” es un estado subjetivo y transitorio. Lo peor que le puede pasar al hipnotizador (y no al hipnotizado) es que el sujeto con el cual trabaja se quede plácidamente dormido y deje de colaborar en un ejercicio interactivo de “imaginación”. Aún en estos casos excepcionales, estos sujetos regresan muy bien al estado de vigilia, cuando se les dice que la sesión se cobra por hora.

  5. Una “triquiñuela” sólo para débiles mentales o ingenuos. La Hipnosis requiere de concentración y una buena dosis de imaginación por lo que funciona mucho más eficientemente cuanto mayor es el IQ o nivel de inteligencia del sujeto. Es posible, no obstante, que sujetos extremadamente analíticos presenten cierta resistencia a entrar en un trance profundo, pero aún así se pueden lograr muchas cosas en un simple estado de relajación física y mental.

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